Entrevista a Alejandro Costa: emprendedor puro.

En la carrera por seguir dando respuesta a mis inquietudes emprendedoras y con la mochila llena de ilusión, recientemente comencé una nueva etapa con el Máster en Desarrollo de Emprendedores de la Universidad de Sevilla.

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Alejandro Costa.

En este contexto, he tenido la oportunidad de conocer y entrevistar a una persona digna de admiración y respeto por su valentía, coraje, clarividencia, perseverancia, y sobre todo por ponerle tanta pasión y entrega en hacer lo que ama sobre todas las cosas. Se trata de Alejandro Costa y tras compartir una charla de aproximadamente una hora con él, me he dado cuenta que en la definición de “emprendimiento” de la Real Academia de la lengua Española, al menos falta una cosa: su fotografía. En este artículo desgranaremos su perfil emprendedor, ahondaremos sobre el proceso de creación de la empresa C&G y aprenderemos sobre las claves del éxito de Alejandro.

Con el objeto de compartir esta experiencia y por su relación con el sector de las telecomunicaciones, me lanzo a publicar lo presente en este sitio deseando que sea tan provechoso para los lectores como para lo ha sido para mí.

El perfil emprendedor de Alejandro.

“Considero que no tengo un talento especial, sólo soy muy curioso”.

“En mi equipo somos casi 100 personas como palmeras del Caribe, se doblan en la dirección del viento, pero no se parten”.

“Las compañías cuando dejan de crecer, se mueren”.

“Si realmente algo te apasiona, lo acabarás consiguiendo”.

Alejandro destaca por ser una persona muy inquieta, con afán de superación constante, que ha aprendido de sus errores y que por encima todo valora su flexibilidad y su capacidad de adaptación de forma rápida a situaciones cambiantes. Esta personalidad ha sido grabada a fuego en sus compañías.

Podría clasificarse como un tipo de emprendedor creativo, siendo su pasión el poner en marcha y lanzar proyectos nuevos. Alejandro afirma que no destaca por su capacidad de gestión, delegando gran parte de esta tarea entre sus directores y personas de confianza, poniendo el foco en lo que mejor sabe hacer y le apasiona.

Aprendiendo de sus errores.

“Desde mi punto de vista, es fundamental que la formación en emprendimiento vaya de emprendedor a emprendedor”.

“Si volviera a empezar sabiendo lo que sé ahora mismo, hubiera hecho un plan de negocio y me hubiera pensado más algún que otro proyecto que inicié y que finalmente salió mal”.

En la etapa inicial como emprendedor, Alejandro no tenía formación universitaria ni específica en el sector de empresas. Cuando dió el paso hacia delante para convertirse en empresario, nuestro entrevistado poseía formación profesional de grado medio en informática y trabajaba de técnico de soporte de sistemas por cuenta ajena. Curiosamente, Alejandro afirma que no le gusta la informática, pero que tuvo que estudiar y trabajar en este ámbito por ser lo que pudo encontrar en aquél momento. Hasta que, como veremos más adelante, se fue forjando su camino para finalmente encontrar su pasión: emprender.

Conforme su compañía crecía detectó varias carencias formativas en gestión y dirección de empresas que le estaban limitando demasiado y es por ello que cursó un MBA Excutive, un programa de Coach ejecutivo y otro de equipo de alto rendimiento. Así mismo, debido a que muchos de sus clientes eran europeos, realizó un Máster en gestión internacional y en estos momentos se encuentra perfeccionando su inglés.

No obstante, se desprende claramente de la entrevista que Alejandro basa su éxito en la experiencia y en aprender de sus errores. No oculta que de haber empezado de nuevo le hubieran servido de mucho sus actuales conocimientos para por ejemplo, realizar estudios de viabilidad de sus ideas y hacer planes de negocio antes de “lanzarse a la piscina”. En este sentido, Alejandro nos desvela que tras la creación de C&G abrió junto a sus dos socios, un videoclub y un asador de pollos que terminaron por ser un lastre. Comenta que a posteriori se dieron cuenta que fueron errores cometidos por su falta de especialización en esos sectores, y por no haber analizado bien las oportunidades que vieron.

Recursos de los que disponía y principales barreras a la hora de emprender.

“Disponía del mejor recurso: la ilusión”.

“Empecé con una tarjeta de crédito de 3.000 € con intereses al 24%”.

“La principales barreras que me encontré fueron la envidia y los tópicos”.

En este aspecto, Alejandro cuenta que pese a no tener recursos económicos ni formación específica para crear, gestionar y desarrollar la empresa, tenía su mayor tesoro: la ilusión. Desde el principio tuvo el dinero que los bancos le querían prestar y el apoyo avalista de su familia más cercana. Afirma que al principio tuvo que “hacer ingeniería financiera” para intentar cobrar los trabajos por adelantado y pagar los recibos lo más tarde posible.

En cuanto a las barreras encontradas a la hora de iniciar y poner en marcha su proyecto, sorprendentemente Alejandro destaca la envidia y los tópicos por encima de las típicas barreras económicas o formativas. Según comenta, tanto su juventud como su procedencia le lastraron para entrar en el mercado porque los clientes desconfiaban al principio. Por otro lado, lamenta como aún en estos días también a nivel nacional sufrió los tópicos regionales, y a nivel internacional los nacionales, suponiéndole un problema para conseguir sus primeros contratos en los respectivos ámbitos.

Entorno emprendedor antes y ahora.

“Ahora hay tantos recursos que la gente se pierde, creo que iniciativas como “El Cubo” son muy importantes porque crea un clima favorable conectando a emprendedores maduros con gente que está empezando”.

En cuanto al entorno político, los recursos y las herramientas disponibles para el emprendedor, Alejandro considera que actualmente existen muchos más que cuando él empezó.

En cuanto a su círculo más cercano, Alejandro afirma que en su familia no encontró un clima que fuera especialmente favorable para el emprendimiento. Es más, afirma que por ejemplo su padre era trabajador por cuenta ajena, y que tenía una visión un tanto conservadora del emprendimiento.

Miedos. Percepción y gestión del riesgo.

“El riesgo te tiene acompañar, pero no te puede cegar”.

Alejandro afirma que actualmente sigue teniendo miedos y asumiendo riesgos todos los días, creyendo además que es bueno tener esa incertidumbre, porque te mantiene despierto y competitivo. También desvela que sus tipos de miedos han ido variando conforme ganaba experiencia y la empresa crecía. Asimismo, asegura que “cuando vas creciendo, aumentan también tus posibilidades para combatir mejor los riegos que se hacen realidad: eres más conocido y los bancos ya no te miran con cara rara”.

Delegación de tareas.

“A delegar se aprende delegando”.

“Sobre una base de confianza, hay que dejar que la gente se equivoque, aunque sea con tu dinero”.

“Equivocarse es ir hacia el futuro, el mejor aprendizaje es dejar que otros se equivoquen, a la larga te recompensa. Yo aprendí así”.

Uno de los aspectos que más suele costar a un emprendedor “pasional” que ha logrado construir su sueño es tener que delegar parte de su control sobre aspectos fundamentales de la empresa a medida que ésta va creciendo, y Alejandro confirma este punto en su propias carnes. Asegura que le daba muchísimo miedo, pero que es necesario. Comenta que es uno de las aspectos más difíciles de gestionar y que es complicado cuando ves que alguien se ha equivocado y lo pagas con tu dinero. Pero cree que, sobre una base de confianza, hay que dejar que los que te rodean se equivoquen para que aprendan por sí mismos, ya que eso a la larga compensa a la compañía porque se van generando expertos.

Sin embargo, hay que distinguir entre la equivocación y el engaño. Alejandro reconoce que ha tenido personal importante dentro de su compañía que lo ha engañado, y que uno se va dando cuenta de esto a medida que delega y observa.

Dedicación y conciliación.

“Trabajo a media jornada, 12 horas”.

“Mi familia me apoya, sabe que con mi trabajo me siento realizado”.

“Tengo una hija de 4 años, y desgraciadamente la he podido bañar muy pocas veces. Mi prioridad está en mi desarrollo personal y profesional, y en mi familia lo entienden y respetan. Para hacer feliz a la gente tienes que ser feliz tú primero contigo mismo”.

Pese a que Alejandro considera que sus empresas son “conciliadoras” con sus trabajadores, no esconde que su trabajo absorbe la mayor parte de su tiempo y que para ello tiene dolorosamente que renunciar a estar más con su familia. Pero afirma que es algo que ahora mismo le compensa porque tiene muy claro lo que quiere, y pone su desarrollo personal y profesional como una prioridad en su vida. Se considera feliz y al mismo tiempo cree que está haciendo un sacrificio por el bien de su familia y del futuro de su hija.

Recomendaciones para nuevos emprendedores.

“Las tres claves fundamentales para lograr el éxito son amor, pasión y locura”.

“Recomiendo realizar un análisis personal de competencias, para poder centrarse en las cosas que sabes hacer bien para hacerlas mejor, y rodearse de gente brillante en materias que no dominas”

En sus afirmaciones Alejandro centra su visión del éxito en hacer lo que a uno le guste, y ponerle mucha pasión. Se refiere al componente de locura por la percepción que podría dar un emprendedor que por ejemplo esté en su zona de confort y quiera salir de ella o bien aquel que prentenda hacer negocio con una idea muy innovadora. Hace aquí alusiones a cómo la sociedad tachó de locos a grandes personajes de la historia como Albert Einstein.

Por otro lado, y dada su experiencia, estima fundamental que no se pierda el foco. Que cada uno se centre en lo que realmente sabe hacer y que tenga la habilidad de rodearse de personas brillantes que lo complementen.

Concepción de idea y nacimiento de la empresa matriz: C&G.

“Emprender no es un arte ni una ciencia, es una práctica”.

Los antecedentes se remontan hasta hace algo más de 10 años, cuando Alejandro sólo era un joven de 22 años que trabajaba por las mañanas en una gran empresa como técnico de soporte informático. Durante esa etapa se aburría por las tardes y ante la constante demanda de pequeños equipamientos y consumibles informáticos de los clientes a los que atendía por la mañana, Alejandro decidió crear un pequeño negocio que satisficiera este tipo de necesidades.

Contrató entonces a una persona para que le cubriese por las mañanas para que pudiera compatibilizarlo con su trabajo por cuenta ajena. Y así estuvo 6 meses, hasta que veía que no podría llevar ambos trabajos en paralelo porque empezaba a fallar en los dos. Es en este punto, donde toma una decisión que empezará a marcar su carácter. Pese a que generaba más trabajo y menos beneficios, Alejandro “pidió” la cuenta y se dedicó en cuerpo y alma a su negocio, invitando a su hermano José Ángel y a un buen amigo “Richard” para que se subieran al barco.

Por aquel tiempo no tenían departamento de marketing, pero poco a poco iban ganando clientes y fidelizándolos por su buen hacer. Fueron realizando numerosos, pero pequeños proyectos de cableado estructurado hasta que consiguieron uno de mayor envergadura. Éste fue otro punto de inflexión importante en su carrera, ya que para realizar este trabajo tuvieron que fichar a técnicos senior y adquirir equipamiento de mayor calidad y coste. A su vez, este logro permitió que C&G pudiera ofrecer certificaciones de fibra óptica a grandes empresas como Fujitsu o Siemens.

Y así ha ido crecido hasta llegar en la actualidad a facturar anualmente 6 millones de euros y crear un holding de empresas que además de C&G lo componen:

  • Emprépolis Es la cabecera del holding, dueña de las demás compañías y que ofrece servicios financieros, de marketing y de recursos humanos al resto de empresas de este grupo. Además tiene abierta una línea de actividad para ayudar a nuevos emprendedores a montar sus empresas.
  • Ingeniería creativa. Aprovechando el “know-how” de C&G, se crea Ingeniería Creativa para desarrollar comercialmente herramientas software de gestión de recursos humanos y productividad.
  • Playmovil. Empresa de seguros para móviles, tablets y portátiles
  • Myfixpert: Startup seleccionada por Andalucía Open Future.

Es curioso que cuando se pregunta a Alejandro sobre el presente y futuro de su empresa, Alejandro se centra en sus nuevos proyectos: Myfixpert y la consolidación de “su Emprépolis“. Un síntoma más que apoya su clasificación de emprendedor creativo.

Conclusiones.

Como se ha podido apreciar, de la entrevista a Alejandro se sacan muchas cosas positivas y se confirman ciertos sacrificios y riesgos que un emprendedor debe asumir si se decide por dar el paso hacia delante.

Alejandro es un claro ejemplo de que si le pones ilusión y tesón en lo que realmente quieres, finalmente lo acabas consiguiendo. Comparto con Alejandro que estos ingredientes son los fundamentales para, no sólo emprender, si no para cualquier otro aspecto de la vida.

Pero además quiero destacar como las tasas de éxito aumentan y el tiempo en conseguirlo disminuyen si esta pasión y determinación va acompañada de formación y apoyo. Es por eso que quiero agradecer igualmente iniciativas como el Open Future, pero al mismo tiempo pedir un esfuerzo por continuar en este camino y, apoyar y mimar lo más cercanamente posible al emprendedor en su carrera por dar el salto y mantenerse a flote.




Ingeniero de Telecomunicación & PMP