Cómo hacer planes de despliegue de fibra óptica

Como se analizó detenidamente en una entrada anterior los planes de despliegue de redes de fibra óptica y del resto de redes de comunicaciones electrónicas de banda ancha (en adelante “planes”) cobraron especial relevancia a partir de la entrada en vigor de la Ley 9/2014, de 9 de mayo, General de Telecomunicaciones (LGTel).

Por su actual expansión y protagonismo, voy a centrarme aquí de forma particular en las redes de acceso de fibra óptica (FTTH). La parte técnica del diseño de las redes viene a ser la cuestión más sencilla de un despliegue, en tanto en cuanto, planificar el tipo y cantidad de cables de fibra óptica, los equipos y demás elementos necesarios para el correcto funcionamiento de la red e incluso plantear un trazado teórico, se obtiene de manera “sencilla” o más bien “protocolizada” a raíz de una serie de datos y objetivos de entrada: número de hogares a cubrir, densidad de hogares, planos de la zona a cubrir, necesidades específicas del operador, etc.

Por mi experiencia, la parte más importante, donde se centran los mayores esfuerzos y presupuesto es la adaptación del diseño teórico a la realidad y particularidades de la zona a cubrir. Aquí cabría considerar lo siguiente:

– Replanteos típicos por disparidades entre la información de los “planos” y la realidad, así como posibles problemas con permisos de particulares.
– Cumplimiento de requisitos derivados de disposiciones legislativas y reglamentarias.

Centrándome en este segundo punto, se destacan las complicaciones que sufren los despliegues que discurren o afectan a zonas, edificios o cualquier infraestructura con especial protección urbanística, medioambiental o cultural (patrimonio histórico-artístico). En estos casos, si no se realiza un exhaustivo estudio de la normativa aplicable y de sus posibles efectos, es casi seguro que el proyecto será un fracaso, bien por el incumplimiento de los costes y/o plazos de ejecución planificados o porque nunca llegue a ejecutarse. Se analizan a continuación un par problemas típicos:

Vista del centro histórico de Sevilla desde la Giralda. Cortesía de José A. vía flickr.

Vista del centro histórico de Sevilla desde la Giralda. Cortesía de José A. vía flickr.

1 – Despliegues en zonas e inmuebles incluidos dentro del patrimonio histórico.
Especialmente problemáticos los catalogados como bienes de interés cultural (“BIC”) . En estos casos aplicaría la legislación sectorial autonómica y/o estatal, poniéndose por lo general especiales restricciones en los despliegues por fachadas. Es recomendable acudir a la legislación aplicable y a las bases de datos del Patrimonio Histórico de cada región (en Andalucía, en este enlace) para conocer los niveles de protección de las zonas e inmuebles y cómo estas pueden impactar en nuestro despliegue.
Si resulta que en nuestro trazado planificado nos encontramos con algún inmueble puntual, la solución puede ser más o menos sencilla, como por ejemplo soterrar el paso de este edificio o, si es posible irnos a la acera de enfrente.
Por otro lado, si se trata de una zona, la cuestión pinta más oscura. Normalmente se catalogan con esta figura de protección algunos centros históricos o incluso ciudades prácticamente al completo. Estos lugares se caracterizan por la ausencia de viviendas y edificios sujetos con ICT, y por tanto el despliegue por fachada se convierte de forma práctica en la única solución para desplegar y realizar las acometidas finales a usuarios. Las restricciones absolutas y generales en estas zonas normalmente se traducen en que sea muy complejo el despliegue, tanto que en muchas ocasiones terminan sin acometerse. Fuentes provenientes de uno de los operadores principales de fibra del país, me trasladan que, por todo lo comentado, este tipo de zonas la catalogan de baja prioridad para desplegar.

2 – Falta de desarrollo normativo de la Ley General de Telecomunicaciones.
La falta de desarrollo normativo de la LGTel supone un problema adicional al que no sólo se enfrentan los operadores, sino también las administraciones territoriales responsables de regular y conceder los permisos necesarios para que el despliegue de las redes pueda hacerse efectivo (principalmente ayuntamientos). Los motivos pueden ser varios, pero existen algunas voces que achacan este “parón normativo” a las polémicas que está suscitando la LGTel entre las distintas administraciones en cuanto al posible “intrusismo competencial” (veáse la entrada “La Ley General de Telecomunicaciones es constitucional“).

En este sentido, se destaca por un lado el desarrollo de “los parámetros y requerimientos técnicos esenciales necesarios para garantizar el funcionamiento de las distintas redes y servicios de comunicaciones electrónicas” que deberá respetar la normativa elaborada por las administraciones públicas en el ejercicio de sus competencias que afecte al despliegue de las redes públicas de comunicaciones electrónicas y los instrumentos de planificación territorial o urbanística (art. 34.4), y por otro el contenido de los Planes de Despliegue e Instalación que deberá aprobarse mediante real decreto acordado en Consejo de Ministros (art. 34.6)

Actualmente, resulta especialmente problemático el segundo (planes), en el que se mezclan un conjunto de factores que conducen a la constante confusión entre los agentes implicados en el despliegue de redes, provocando la ralentización o incluso la paralización de los despliegues: falta de perfiles técnicos especializados en telecomunicaciones en ayuntamientos, exceso de información técnica aportada por los operadores en sus planes, confusión del efecto de la “aprobación de los planes” con licencias para proceder al despliegue o sustituto de las declaraciones responsables previas a la instalación (según aplique), abuso del despliegue aéreo o por fachada no justificando la imposibilidad de hacerlo canalizado/soterrado, etc. Ante este escenario, me atrevo a plantar un posible contenido de estos planes a presentar por el operador ante el ayuntamiento:

Memoria con la descripción general de los servicios a prestar, las zonas de servicio cubiertas actualmente, previsiones de despliegue a nuevas zonas, las soluciones constructivas utilizadas, los elementos a instalar y las medidas adoptadas para la minimización del impacto paisajístico y medioambiental de las instalaciones previstas en el Plan.

– Declaración responsable del interesado de cumple con las condiciones necesarias para la explotación de redes o prestación de servicios a prestar.

Esquema general de red.

Planos que reflejen el trazado de la red, indicado el tipo de instalación (fachada, aéreo, soterrado o sobre canalización preexistente). Se incluirán en los planos los nombres de calles siempre que sea posible. Asimismo la escala geográfica se adaptará a una representación adecuada a la red que permita visualizar al mismo tiempo el conjunto de la misma y los detalles de localización suficientes para cada elemento a instalar.

Justificación de despliegues aéreos o por fachadas en relación al artículo 45.5 de la LGTel.

En resumen, es muy recomendable que el contenido del plan se ajuste a las necesidades de los ayuntamientos, esto implica evitar lenguaje técnico y la descripción pormenorizada de parámetros de diseño, y centrarse en la descripción física, ubicación y técnicas de instalación de elementos, medidas para la integración paisajística, justificación de la necesidad de ocupación de dominio público, despliegues por fachadas o aéreos por falta de alternativas viables técnicas y/o económicas, etc.




Ingeniero de Telecomunicación & PMP